Naturaleza · Santuarios de fauna · Campeche
Lagunas rosas, flamencos y manglares en Isla Arena, Calkiní: el santuario de fauna más sorprendente de la costa de Campeche.
Lagunas rosas
Paisaje único
Flamenco rosa
Especie estrella
2 reservas
Biosfera
Turismo comunitario
Lanchas locales
Guía de viaje
Equipo yaReserva
Editorial de destinos
Las Colonias de Flamencos de Calkiní, en el extremo noroeste de Campeche, son uno de los espectáculos naturales más asombrosos del sureste mexicano. En torno a la comunidad pesquera de Isla Arena, frente al Golfo de México, se extiende un mosaico de lagunas hipersalinas, esteros y salinas que tiñen el agua de un intenso color rosa. Este santuario de fauna forma parte de las reservas de la biosfera Ría Celestún y Los Petenes, dos áreas protegidas que se unen en esta franja costera para crear un refugio único del flamenco rosa (Phoenicopterus ruber) en Norteamérica. El color rosado de estas aguas no es casualidad: nace de la alta salinidad y de la presencia de la Artemia salina, el diminuto crustáceo que alimenta a los flamencos y les da su tono característico. Entre diciembre y febrero, cientos de estas aves se concentran en los esteros y en las antiguas salinas para alimentarse, ofreciendo una postal inolvidable. A su alrededor anidan garzas, pelícanos, cigüeñas y decenas de especies de aves migratorias que hacen de este destino un paraíso para el aviturismo y la fotografía de naturaleza. El gran atractivo de las Colonias de Flamencos es su carácter virgen y comunitario. Cooperativas locales ofrecen recorridos en lancha y canoa por canales y túneles de manglar que se internan en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, muchos de ellos pasando por las salinas de La Herradura y las antiguas haciendas saladeras de Real de Salinas. Es turismo de bajo impacto, lejos de las multitudes, donde el visitante convive con la fauna en su hábitat real. Más allá de los flamencos, Isla Arena y el municipio de Calkiní conservan un encanto auténtico: playas tranquilas, gastronomía marinera, tradición artesanal y la cercanía del Mundo Maya. La llegada del Tren Maya a Calkiní ha convertido a este corredor en una puerta accesible hacia uno de los secretos mejor guardados de Campeche. Visitar las Colonias de Flamencos de Calkiní es sumergirse en un ecosistema frágil y deslumbrante, donde el rosa del agua, el verde del manglar y el azul del Golfo se funden en un paisaje que resume la riqueza natural de la costa campechana.
Mejor época
Diciembre a febrero (pico flamencos)
Clima
Cálido húmedo, 22-35 C
Zona horaria
CST (UTC-6)
Consejos para aprovechar tu visita a Colonias de Flamencos
Reserva tu recorrido con cooperativas locales como Servicios Ecoturísticos Carey para apoyar el turismo comunitario.
Visita entre diciembre y febrero para ver la mayor concentración de flamencos.
Lleva protector solar, gorra, repelente y agua: hay poca sombra sobre el agua.
Usa ropa de colores neutros y mantén silencio para no espantar a las aves.
Madruga: la luz del amanecer es ideal para fotografiar los flamencos y las aguas rosas.
Respeta las distancias y no alimentes ni persigas a la fauna; es un santuario protegido.
Imperdibles
Lo que no te puedes perder al visitar este destino natural
Esteros y salinas teñidos de rosa por la alta salinidad y la Artemia salina, hogar del flamenco rosa.
Cientos de flamencos se concentran entre diciembre y febrero para alimentarse en los esteros y salinas.
Antiguas salinas convertidas en el santuario estrella del ecoturismo campechano, de paisaje inigualable.
Recorridos en canoa por canales y túneles de manglar dentro de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún.
Garzas, pelícanos, cigüeñas y aves migratorias hacen del sitio un paraíso para observadores de aves.
Vestigios de Real de Salinas y la hacienda Herradura cuentan la historia salinera de la costa.
Planea tu visita
Se llega por la carretera federal 180 hacia Calkiní y un ramal pavimentado de 14 km a Isla Arena. Los recorridos a las lagunas y salinas se hacen en lancha o canoa con cooperativas locales.
Mejor época
Diciembre a febrero
Clima
Cálido húmedo
Tipo
Santuario de fauna
Ubicación
Calkiní, Campeche
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Resolvemos tus dudas
Se ubican en torno a Isla Arena, en el extremo noroeste del municipio de Calkiní, Campeche, frente al Golfo de México, dentro de las reservas Ría Celestún y Los Petenes.
De noviembre a abril, y especialmente entre diciembre y febrero, cuando cientos de flamencos se concentran en los esteros y salinas para alimentarse.
El tono rosa proviene de la alta salinidad y de la Artemia salina, un pequeño crustáceo que vive en estas aguas y que también da su color a los flamencos.
Por la carretera federal 180 hasta Calkiní y luego un ramal pavimentado de unos 14 km hacia Isla Arena. También hay autobuses a Calkiní o Halachó y taxi hasta Isla Arena.
Sí. Cooperativas locales ofrecen paseos en lancha y canoa por canales y manglares, que suelen durar unas tres horas y pasan por las salinas y haciendas saladeras.
Garzas, pelícanos, cigüeñas, cormoranes y decenas de aves migratorias, además de fauna del manglar como cocodrilos y peces.
Sí, los recorridos son tranquilos y aptos para niños, aunque conviene llevar protección solar, agua y mantener la calma para no espantar a las aves.
Sí, integran las reservas de la biosfera Ría Celestún y Los Petenes, un corredor ecológico de gran valor para la conservación.
La mayoría de los tours duran alrededor de tres horas y admiten grupos de hasta seis personas por lancha.
Es una comunidad pequeña y tranquila con cooperativas de ecoturismo, comedores marineros y hospedaje básico; conviene reservar con anticipación.
Comparten el mismo ecosistema de la reserva Ría Celestún, pero Isla Arena está del lado campechano, es menos concurrida y ofrece una experiencia más virgen y comunitaria que Celestún, en Yucatán.
Son antiguas salinas cerca de Isla Arena cuyas aguas rosas se han consolidado como el destino estrella del ecoturismo de Campeche, clave para la conservación y la economía local.
Sí, Isla Arena es considerada el final del corredor turístico que arranca en la estación del Tren Maya en Calkiní, lo que facilita el acceso al santuario.
Protector solar, gorra, repelente, agua, ropa ligera de colores neutros, binoculares y cámara con buen zoom para fotografiar la fauna sin acercarse demasiado.
Algunos ejemplares permanecen casi todo el año, pero la mayor concentración y el espectáculo completo se da en temporada seca, de noviembre a abril, con su pico en invierno.
¿Listo?
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