Naturaleza · Miradores · cerca de Mapimí, Durango
Mirador en plena Zona del Silencio: dunas, fósiles, cielos estrellados y el misterio magnético del Bolsón de Mapimí, Durango.
342,000 ha
Reserva biosfera
Mar de Tethys
Fósiles marinos
Tortuga bolsón
Especie endémica
Cielo sin luz
Astroturismo
Guía de viaje
Equipo yaReserva
Editorial de destinos
El Mirador de la Zona del Silencio es uno de los balcones naturales más enigmáticos del norte de México. Asomado al vasto Bolsón de Mapimí, dentro de la Reserva de la Biosfera de Mapimí en el municipio de Mapimí, Durango, este punto panorámico regala vistas amplias del desierto chihuahuense: llanuras infinitas, lomeríos, dunas y un horizonte que parece no terminar. Su fama mundial nace del mito del "silencio" radiofónico, la zona donde, según la leyenda, las ondas de radio y los dispositivos electrónicos fallan, envolviendo el paisaje en una quietud casi sobrenatural. Más allá del mito, el verdadero espectáculo es geológico y biológico. Hace millones de años todo el Bolsón de Mapimí estuvo bajo el mar de Tethys, por lo que hoy es posible encontrar fósiles marinos incrustados en la tierra árida. La reserva, con más de 342,000 hectáreas que se extienden hacia los límites con Coahuila y Chihuahua, protege especies endémicas únicas como la tortuga del bolsón, en peligro de extinción, y la lagartija de las dunas. El mirador, vinculado a la antigua mina de Santa Rita, permite contemplar buena parte de esta cuenca singular. El recorrido invita a la calma. Desde la zona de campamento parte una de las caminatas más accesibles, rumbo a un cerro que sobresale en medio de la planicie y desde donde la perspectiva del desierto se vuelve inolvidable. Un pequeño museo resguarda vestigios de antiguas construcciones y narra la historia natural del lugar, mientras los guías locales comparten relatos del Bolsón, las salinas y las leyendas que rodean a la Zona del Silencio. Pero es de noche cuando el destino alcanza su máxima magia. Lejos de toda contaminación lumínica, los cielos de Mapimí se llenan de estrellas con una nitidez asombrosa; la lluvia de meteoros de las Leónidas es uno de los espectáculos celestes más impresionantes que se pueden vivir aquí. Acampar bajo este firmamento, escuchar el silencio del desierto y despertar con un amanecer dorado sobre las dunas es una experiencia que define al destino. Visitar el Mirador de la Zona del Silencio en Mapimí, Durango, es adentrarse en un paisaje donde ciencia, naturaleza y misterio se entrelazan. Es turismo de naturaleza y aventura en estado puro: ecoturismo responsable, observación de fauna, senderismo y astroturismo en uno de los rincones más fascinantes y menos transitados de México.
Mejor época
Octubre a marzo (clima fresco)
Clima
Desértico árido, días calurosos
Zona horaria
CST (UTC-6)
Consejos para aprovechar tu visita a Mirador de la Zona del Silencio
Lleva suficiente agua, protector solar de alta protección, sombrero y ropa fresca de manga larga.
La visita a la reserva solo es posible con guía autorizado; contrátalo en Ceballos o el Ejido La Flor.
Usa vehículo alto: el acceso es por terracería de unos 52 km desde Ceballos.
Carga combustible, efectivo y provisiones; no hay servicios ni señal en la zona.
Lleva ropa abrigadora para la noche: el desierto enfría mucho tras el atardecer.
Respeta la fauna y no extraigas fósiles ni alteres el entorno protegido de la reserva.
Imperdibles
Lo que no te puedes perder al visitar este destino natural
Desde el mirador, vinculado a la antigua mina de Santa Rita, se contempla buena parte de esta vasta cuenca desértica.
La leyenda dice que aquí fallan las ondas de radio y los dispositivos electrónicos, dando nombre a la zona.
El Bolsón estuvo bajo el mar de Tethys hace millones de años; aún se hallan fósiles en su suelo árido.
Sin contaminación lumínica, ofrece astroturismo de primer nivel y la espectacular lluvia de meteoros Leónidas.
Hábitat de la tortuga del bolsón en peligro de extinción y de la lagartija de las dunas, especies únicas.
Caminata accesible hacia un cerro en medio de la planicie y zona de acampar bajo el desierto.
Planea tu visita
Se accede solo con guía autorizado y vehículo alto por terracería desde Ceballos. Dentro de la reserva, los recorridos se hacen en camioneta y a pie.
Mejor época
Octubre a marzo
Clima
Desértico árido
Tipo
Mirador natural
Ubicación
Mapimí, Durango
Tu base de viaje
Hospédate en Mapimí y visita Mirador de la Zona del Silencio sin prisas. Es la ciudad base más práctica para explorar este destino natural.
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Resolvemos tus dudas
Se ubica en el municipio de Mapimí, Durango, dentro de la Reserva de la Biosfera de Mapimí, en el Bolsón de Mapimí, una cuenca que se extiende hacia los límites con Coahuila y Chihuahua.
Toma la carretera 49 hacia el noroeste hasta Ceballos; de ahí desvíate unos 52 km por terracería rumbo al Ejido La Flor, donde se gestiona el acceso a la reserva.
Es parte de su famoso mito: se dice que las ondas de radio fallan en la zona. Más allá de la leyenda, conviene no depender del celular porque no hay señal.
No. Al ser Área Natural Protegida, solo se puede ingresar con guía autorizado, que se contrata en Ceballos o el Ejido La Flor.
Senderismo, campamento, observación de flora y fauna, búsqueda de fósiles, visita al pequeño museo, recorridos a las salinas y, sobre todo, observación de estrellas.
Es hábitat de especies endémicas como la tortuga del bolsón, en peligro de extinción, y la lagartija de las dunas, además de fauna típica del desierto chihuahuense.
De octubre a marzo, cuando las temperaturas son más frescas. Para ver la lluvia de meteoros Leónidas, noviembre es ideal.
Existe una zona de campamento y un servicio de comida casera junto al pequeño museo. Lo más recomendable es llevar tus propias provisiones y agua.
Porque hace millones de años el Bolsón de Mapimí estuvo bajo el mar de Tethys, dejando fósiles marinos en su suelo árido.
Sí, con preparación: vehículo alto, guía local, agua suficiente y protección solar. La caminata principal es accesible y de baja dificultad.
El costo varía según el guía y el tour; suele incluir acceso a la reserva, recorrido y, a veces, campamento o comida. Conviene cotizar directamente con guías autorizados en Ceballos antes del viaje.
Se recomienda un vehículo alto o con tracción, ya que el último tramo es de terracería de unos 52 km. En temporada de lluvias el camino puede complicarse.
Lo ideal son 2 a 3 días para combinar la Zona del Silencio con el Puente de Ojuela, el Pueblo Mágico de Mapimí y disfrutar una noche de cielo estrellado.
Sí, hay una zona de campamento dentro de la reserva. La ausencia de contaminación lumínica la convierte en uno de los mejores sitios para astroturismo en Durango.
Agua abundante, protector solar, sombrero, ropa fresca de día y abrigadora de noche, calzado de senderismo, efectivo, combustible extra y provisiones, ya que no hay servicios.
¿Listo?
Hospédate en Mapimí y descubre este destino natural con las mejores tarifas.
Ciudad base
Mapimí